Cómo lavar una alfombra de casa

Lavar una alfombra de casa puede llegar a ser un dolor de cabeza, especialmente su ha ocurrido algo que implique que hay que hacer una limpieza traumática. Llevarla a la tintorería te dará un excelente resultado pero será caro. Utilizar la lavadora, aunque sea lo más sencillo, puede deteriorar la alfombra. Solo te queda lavar la alfombra a mano. Pero, ¿Por dónde empezar? En este artículo te contamos cómo limpiar una alfombra en casa a mano.

Primer paso: aspirar 

Antes de nada, debes eliminar todo el polvo que hay en la alfombra pasando a fondo la aspiradora. Con esta medida evitarás gastar mucha agua enjuagando varias veces suciedad que puedes retirar con solo aspirar bien. Después de aspirar, recuerda sacudir enérgicamente la alfombra, para ayudar a eliminar el polvo más resistente.

Lavando alfombra en la bañera

Lavar la alfombra en el baño 

Lo primero que tienes que hacer es ver si dispones de un recipiente apropiado para lavar la alfombra. Si es pequeña, bastará con un barreño relativamente grande, aunque lo más probable es que tengas que recurrir a la ducha o la bañera.

Agua 

Una vez que has elegido el lugar donde vas a lavar la alfombra, llénalo con abundante agua templada. Esto es esencial, ya que temperaturas frías o calientes pueden romper los tejidos exactamente del mismo modo que la lavadora: comprueba que la temperatura del agua oscila entre 25 y 30 grados. Si no dispones de un termostato, puedes ir controlando la temperatura con la mano. 

Jabón nuetro

Un buen tip es que, en la medida de lo posible, no utilices los detergentes y jabones industriales para la lavadora. El problema es que normalmente una vez limpia la alfombra se convierte en un imán para el polvo.

Existen jabones para lavar a mano: elige aquellos formulados para prendas delicadas, especiales para tejidos naturales, como el algodón o la lana. La alfombra puede quedar muy limpia, aunque no tenga olor a jabón penetrante.

Limpiando la alfombra de casa a mano

Lavar la alfombra a mano

Lavar a mano una alfombra de casa no se parece en nada al lavado por lavadora. La paciencia juega un lugar importante para que la alfombra quede limpia y se conserve en buen estado. El mejor modo de lavar una alfombra a mano es sumergirla por completo en el agua templada con jabón que has preparado y, con las manos, ir poco a poco subiendo y bajando el tejido, haciendo que el agua penetre en la alfombra suavemente.

Enjuagar con agua 

Por último, uno de los pasos más importantes y que requerirá mucha agua, es el aclarado. Por eso la bañera es un lugar ideal. Vas a ir retirando poco a poco cualquier resto de jabón que pudiera quedar en el interior de la alfombra. De lo contrario, podría acartonarse una vez seca.

Escurrir 

Secar la alfombra es un proceso que es mejor realizar al aire libre, sin secadores ni calor directo aplicado a la alfombra. Es decir, el proceso puede llevar incluso uno o dos días.

Para hacer esto posible, debe escurrir la alfombra antes de tenderla. Enróllala un par de veces sobre sí misma, lo que ayudará a conservar los tejidos en buen estado, mientras que doblarla puede provocar pequeñas roturas.

Es necesario lavar la alfombra cada cierto tiempo, pero puedes espaciar los lavados si la sacudes con frecuencia y pasas la aspiradora a menudo. En función del uso que le des y el tejido en el que esté fabricada, es posible que absorba olores imposibles de eliminar ni siquiera tras el lavado, como el de tabaco. Una limpieza con ozono te ayudará a eliminar cualquier olor que se haya quedado incrustado en el tejido.

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